¡Buenas a todos! Después de tener esta misma mañana una conversación más que interesante acerca de la moda valenciana y española, me he acordado de que tengo en la nevera un reportaje que hice el año pasado para clase de Comunicación Escrita. Os lo dejo aquí, y espero que os interese.
NO ES PAÍS PARA GENIOS
La moda, reconocida por el Ministerio de Cultura, gana enteros en la sociedad. La realidad en la calle es distinta y los jóvenes diseñadores son tajantes: “en Europa no existimos”.
Diciembre. Llega la Navidad a las casas, los centros comerciales y las calles. El ambiente va preparando la ciudad para la llegada del fin de año pero existen quienes ya pasaron por ese trance hace unos meses. En el mundo de la moda los últimos días de agosto representan un final de año extraordinario. Con septiembre empieza una nueva era en el panorama internacional fashion: la presentación de nuevas colecciones, nuevas ediciones de pasarelas, así como la distribución del noveno número del año de todas las publicaciones de moda donde se instaurarán las nuevas tendencias de la temporada. Con septiembre también llegan las migraciones. Los aeropuertos se llenan de jóvenes españoles que viajan al exterior para labrarse un camino en el mundo de la moda. Un camino que en España parece que de momento no es posible.
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| Modelo del desfile de Itzíar Gorriz en la VII Valencia Fashion Week. |
Bernat Moya es un joven valenciano que hace cuatro años, siendo aún un imberbe, decidió sumarse a esta corriente de jóvenes que viajan a Londres para estudiar moda. Universidades como la prestigiosa St. Martins School “dan la oportunidad de hacer las prácticas con grandes diseñadores”, comenta. “El problema es que en España no están esos grandes modistos, y si lo están, no bajan a conocer a esa segunda fila de la moda formada por los jóvenes diseñadores, que son quienes plasman la actualidad y la realidad de las tendencias”, explica Bernat. Menos crítica se muestra Maite Sebastiá, directora de la revista Tendencias en VLC y miembro de los comités de calidad de moda de la ciudad. “En España la formación de moda es más incipiente que en otros países europeos pero no necesariamente peor. El hecho de viajar fuera ya conlleva un aprendizaje. Conocer culturas te amplía las perspectivas, algo que en la industria de la moda es muy importante”, comenta la experta.
Otros han conocido el éxito dentro de las fronteras españolas y se debaten entre poner vistas hacia fuera o no. Es el caso de Juan Vidal, diseñador revelación de la última edición de la Valencia Fashion Week. Cuando el universo rock de Juan irrumpió en la pasarela, los espectadores quedaron impresionados. Por unos momentos la capital del Túria podría haber pasado por una ciudad de la moda tal como Nueva York, Milán o París. El reconocimiento en la pasarela valenciana se sumó a una larga lista de premios que lleva cosechando desde que en 2005 ganara en Modafad, Barcelona, recién concluidos sus estudios. Pese al éxito, el joven no se libra de la incertidumbre. “Sinceramente me arrepiento de no haber comenzado mis estudios en París, donde nace todo”, confiesa reflexivo Juan. “Me encuentro en una situación en la que no sé si lanzarme al exterior o esperar a que cambie la situación de la moda en España. Las nuevas generaciones vienen fuertes y parece que poco a poco va a cambiar el panorama. Necesitamos hacer de la moda española una industria sólida y potente”, declara el diseñador.
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| Carrusel del desfile de Juan Vidal en la VII Valencia Fashion Week. |
Una pasarela española generalizada
España no es suficiente: la luz y el color cañí se quedan pequeños para los jóvenes diseñadores hambrientos de tendencias y oportunidades. Es la generación de la tecnología, nunca se ha conformado con nada y en materia de moda no iba a ser menos. “Faltan plataformas para los nuevos diseñadores. Hay muchas pasarelas autonómicas pero se echa en falta una realmente de calidad. Estaría bien crear una pasarela española, donde se defienda el producto nacional más allá del autonómico”, señala el diseñador Juan Vidal. La misma idea apoya Bernat Moya, que asegura que durante su estancia en Londres apenas recibió noticias de España respecto a moda. “Una única pasarela centraría todas las miradas del exterior y posibilitaría la internacionalización de los diseñadores españoles. De esta forma mejorarían las ventas y la cultura de moda en el país”, declara el joven valenciano. Por su parte, Maite Sebastiá opina que cada pasarela tendría que seguir por el camino de la especialización y ser capaz de aportar “un diferencial con respecto a otras”.
Las posibilidades son infinitas a la hora de especializar una pasarela. Desde calzado hasta pieles pasando por ropa de baño o sportwear pero el buen funcionamiento de la moda, al igual que cualquier negocio, depende de muchos factores. Como en todo, la calle tiene la última palabra y la moda debe de buscar la vía de llegar al gran público. “Hay gente que se interesa por saber lo que sucedió y sucede en cuanto a moda. Hay un conocimiento a nivel interno pero no público, por eso se habla de incultura”, asevera Juan Vidal. Asimismo, Bernat Moya considera que en España debería mimarse más la cultura y, dentro de ella, la moda, y afirma: “Las colecciones no dejan de ser un reflejo de las inquietudes de la sociedad. La moda debería de buscar menos las ventas y más el arte y, de esta forma, la gente se vería involucrada y se daría cuenta de que no es tan frívola como parece”.
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| Final del desfile de Nona en la VII Valencia Fashion Week. |
El producto nacional precisaría de un reconocimiento en España para, más tarde, lograr un calado en el exterior. En materia de moda, en muchas ocasiones la situación se torna a la inversa. Maite Sebastiá, directora de la revista Tendencias en VLC, reconoce que el éxito en el exterior suele ser “la única forma de que a un profesional se le considere en su tierra”. Esta es la razón por la cual las terminales se llenan cada verano de jóvenes españoles que ponen rumbo a las capitales de la moda. El futuro es indefinido. Quizás triunfen, vuelvan y sean reconocidos como es el ejemplo de Josep Font. Tal vez salgan fuera de España, conozcan el éxito y se asienten allí, caso de Emilio de la Morena. Lo único cierto es que, como sostiene Maite Sebastiá, “España no puede pretender estar a la altura de París o Milán porque el producto de moda que proyecta no es equiparable. No es peor sino diferente”. “En definitiva, se trata de descubrir la forma adecuada de vender el made in Spain”, sentencia la experta.
En conclusión, falta encontrar el método para ofrecer al mundo las bonanzas del producto de moda español, aunque antes habría que hacer una revisión a fondo para definirlo y, de esta forma, diferenciarlo. Ya lo hicimos con el jamón, el vino y las sevillanas. España tiene cantera de moda, sólo queda esperar.
...pimpattpum!